El Barrio

Mis recuerdos de potreros y casas a medio construir, quintas( huertas ), calles de tierra, el almacén de don Jacinto, la lechería de don Emilio, que repartía la leche en enormes tarros de tambo, con su carro y su caballo, o la venta de doña Carmela, fueron los primeras imágenes que quedaron grabadas  en mi memoria. Poco a poco fui creciendo y conociendo a los que fueron mis vecinos, por lo que me contaron, algunos de ellos,  llegaron al barrio en la primera mitad del siglo pasado, cuando todo era campo y se podían ver a los arrieros (gauchos) llevando las vacas al mercado de Liniers.  Muy lentamente fueron llegando nuevos vecinos y construyendo ellos mismos sus casas, hasta quedar muy pocos terrenos baldíos. Recuerdo a los vendedores: el panadero, el sillero, el escobero, todos con su carro y su caballo. El basurero con su enorme carro gris, que se enterraba hasta los ejes en los días de lluvia, cuando las calles se convertían en ríos de lodo. 
La única  barriada que tenía asfalto era la del Hogar Obrero, un conjunto de casas bajas tipo chalet, con una plaza en el medio. Uno de los sitios  que muchos no olvidarán era la quinta de las higueras, donde todos los niños y no tan niños, nos colábamos para llevarnos a casa nuestra ración del fruto tan rico de ese árbol . ¡Como no mencionar el  bar!,  al que llamábamos "La puñalada", porque nadie sabía su verdadero nombre,  era famoso por su "distinguida" clientela; lo que mas recuerdo de él, es que mi amigo Ismael en una noche de ocio etílico, encerró al loro y al gato del bolichero dentro de una lata de galletitas, para saber quien de los dos ganaba.
Mucho podríamos hablar de los distintas personas o personajes que habitaron y habitan nuestro barrio  pero al no tener autorización de ellos o sus descendientes, tengo que correr un tupido velo en esta cuestión.
 Como en otros barrios de la Capital, la llegada del carnaval con sus altas temperaturas daba oportunidad a los vecinos y vecinas para refrescarse jugando al agua. Este juego consistía  en que un grupo tenía que mojar todo lo posible al otro, entonces, después de la hora de comer, grandes y chicos, hombres y mujeres se enzarzaban en una batalla sin cuartel, corriendo con  baldes ( cubos ) de agua o cualquier elemento que fuera capaz de transportar ese preciado líquido. Para cuando caía la tarde ya no quedaba nadie seco, luego se reunían a reír de lo sucedido esa tarde.
Para las fiestas navideñas, como se sigue haciendo actualmente, los cohetes y voladores eran la costumbre. 
Todo esto ya es historia,  sus gentes viven un presente de muros, rejas y cemento, el barrio ya no es lo que era; Hoy, desde la lejanía,  escribiendo  estas letras, me llega el aroma de sus jazmines, el olor que deja la tierra húmeda  después de un chaparrón de verano, o el sonido de una voz que decía "Mique pasa pa intra", y no me entristece, sino que su recuerdo me llena de alegría. 


ESTE ES EL BARRIO DE HOY

EL DE AYER

ES SOLO UN RECUERDO


LA AMISTAD


                   ESE DON TAN PRECIADO, QUE TAN SOLO AQUELLOS QUE LO SUPIERON CULTIVAR , HOY CONOCEN EL VERDADERO SIGNIFICADO DE LA PALABRA RIQUEZA.

EL TANO

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